Publicado en Cartas al Director
La crisis que venimos sufriendo desde hace ya casi dos años comienza a ser una pandemia generalizada. Nadie es ya ajeno a la actual situación, ni trabajadores de la construcción (Insa es un claro ejemplo, aunque ha habido muchas otras empresas más pequeñas, también vinculadas a la construcción), ni de la banca (los 1.000 despedidos de la Nueva Caja España, darán en breve prueba de ello), ni del comercio (basta darse un paseo por los centros comerciales o por el centro de nuestros pueblos y ciudades, para tener una imagen nítida de la crisis), ni los funcionarios, que verán reducidos sus salarios.
Unión del Pueblo Salmantino (UPS) viene demandando desde hace tiempo una regeneración de políticos y de su casta parasitaria sin otro oficio que el de aplaudir cuando se les ordena y engullir canapés. La crisis no deja para dispendios y nuestras administraciones deben tomar decisiones.
No hay decisiones fáciles pero es claro que la sociedad, los hombres y mujeres de Salamanca, sean obreros, maestros, bomberos, dependientes o financieros, están pagando la factura de una crisis mal gestionada y de unas administraciones que han dilapidado el dinero que no tenían.
Ha llegado el momento de que la casta se ajuste también el cinturón y arrime el hombro suprimiendo la cohorte de “asesores” nombrados digitalmente y que no saben hacer la “o” con un canuto; “asesores” cuyo único curriculum es militar en el partido político de turno desde los 18 años o bien, ser “hijo de”.
Esta es una decisión muy dura para PP y PSOE, más que ninguna otra, porque hasta ahora sólo han tocado al resto de la sociedad, pero no su médula espinal, “sus mantenidos”; incluidos los que asientan sus posaderas en ministerios sin funciones o consejerías sin competencias.
Las administraciones deben poner freno a los masivos gastos de protocolo y publicidad, partidas menores respecto de la economía real, pero demasiado mayores por sus pesos respectivos en los presupuestos de las administraciones.
Convendría hacer un estudio intensivo de las posibilidades que aún le quedan a esta tierra para generar riqueza y futuro. Desde UPS no dejaremos de lamentar la venta por un plato de lentejas, de Caja Duero, pero hay que encarar el futuro y estudiar formulas en las que será necesario contar con la iniciativa privada y en las que se pueda competir con ciertas garantías en un mercado globalizado, donde la exigencia de la excelencia a un precio ajustado estará, cada vez más, al orden del día.
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